Las empresas en Colombia enfrentan retos importantes para mejorar su eficiencia. De acuerdo con cifras del DANE, en el tercer trimestre de 2025 la productividad laboral registró una leve caída del 0,32%, lo que evidencia una menor generación de valor por hora trabajada. En este contexto, la formación del talento con experiencia práctica se consolida como un factor estratégico para fortalecer la competitividad del sector productivo y responder a las nuevas dinámicas del mercado.
Factores como las limitaciones en infraestructura, los altos costos logísticos, la baja adopción tecnológica y la escasez de talento especializado continúan impactando el desempeño empresarial, especialmente en sectores como la logística y el comercio internacional.
“Uno de los principales factores que inciden en la productividad de las empresas es la disponibilidad de talento con formación pertinente y experiencia aplicada. Contar con este tipo de perfiles permite a las organizaciones adaptarse con mayor agilidad a los cambios del entorno y optimizar sus procesos”, explicó Alberto Berganza Del Villar, Líder de Experiencia Empresarial de UCompensar.
La práctica como motor de productividad empresarial
Para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, la vinculación de talento en formación representa una oportunidad concreta para optimizar operaciones, reducir reprocesos y avanzar en la modernización de sus procesos internos.
En diferentes experiencias, estudiantes vinculados a áreas como logística, marketing digital y servicios empresariales han contribuido a la digitalización de procesos, la estandarización de información y el desarrollo de indicadores de gestión, iniciativas que muchas organizaciones no logran priorizar por limitaciones de tiempo o recursos.
“En estructuras organizacionales más pequeñas, los estudiantes pueden tener un impacto directo en los procesos, aportando en la documentación, automatización de tareas y generación de información para la toma de decisiones, lo que se traduce en mejoras en la eficiencia operativa”, señaló Berganza.
Adicionalmente, la incorporación de estudiantes permite a las empresas avanzar en proyectos estratégicos que suelen quedar rezagados, como el análisis de datos, la optimización de procesos y la implementación de herramientas de gestión.
Un modelo que conecta universidad y empresa
Las instituciones de educación superior vienen fortaleciendo modelos que integran la formación académica con las necesidades reales del sector productivo. Iniciativas como el modelo universidad–empresa facilitan la articulación entre ambos actores, promoviendo una relación dinámica y de valor compartido.
Este enfoque no solo favorece el desarrollo de competencias en los estudiantes, sino que también permite a las empresas participar activamente en la formación del talento, generando entornos de aprendizaje aplicados que fortalecen sus propias capacidades organizacionales.
Talento que impulsa la innovación en las empresas
La participación de estudiantes en entornos empresariales también se configura como un motor de innovación, especialmente en pequeñas y medianas empresas, donde la incorporación de nuevas ideas y metodologías puede generar impactos visibles en el corto plazo.
Para Berganza, el éxito de estos procesos depende en gran medida del acompañamiento estructurado durante la práctica:
“Cuando existe un acompañamiento articulado entre la empresa y la academia, a través de tutores y seguimiento constante, las prácticas se convierten en una experiencia de alto valor tanto para la formación del estudiante como para el fortalecimiento de las organizaciones”.
En un entorno donde las empresas demandan talento cada vez más preparado para enfrentar desafíos tecnológicos, operativos y de innovación, la articulación entre educación y práctica se posiciona como uno de los mecanismos más efectivos para impulsar la productividad y competitividad empresarial en Colombia.





