La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta cotidiana en las empresas colombianas. Con el país ubicado en el cuarto lugar del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, detrás de Chile, Brasil y Uruguay, el reto ya no es adoptar la tecnología, sino escalarla. Por está razón SONDA, empresa integradora de tecnología, explica porqué el 2026 será el año que evidencie qué empresas integraron la IA a su operación y cuáles no lograron hacerlo a tiempo.

Expertos como Jorge Quintero, Head de Digital Factory en SONDA, explican que el país está entrando en una nueva etapa: el paso definitivo de la experimentación a la consolidación. “La IA ya no será un diferencial competitivo; será una capacidad básica del negocio. Las empresas que no la integren de forma estructural empezarán a sentir una brecha importante en productividad, costos y experiencia de cliente”, asegura.

Durante 2024 y 2025, el mayor cambio ha sido cultural y operativo: la IA se incorporó en procesos reales. Hoy, empresas en el país la utilizan para automatizar tareas administrativas, mejorar la atención al cliente, analizar información con mayor velocidad y respaldar la toma de decisiones con datos.

No se trata solo de eficiencia. La IA está cambiando la forma de trabajar: organizaciones más ágiles, más informadas y con mayor capacidad de escalar”, señala Quintero.

Los cinco avances que definirán la estrategia empresarial en 2026

De cara a la planeación del próximo año, Quintero destaca cinco frentes que toda empresa debería dominar:

  • IA generativa aplicada, integrada a procesos reales y no como una moda tecnológica.
  • Automatización inteligente, donde la IA ejecuta flujos completos y no solo responde consultas.
  • Gobierno y calidad de los datos, condición indispensable para generar valor.
  • Seguridad, privacidad y cumplimiento, especialmente en sectores regulados.
  • Modelos y arquitecturas especializadas por industria, con resultados más precisos y confiables.

Actualmente, las organizaciones pueden implementar asistentes virtuales, automatización de procesos administrativos, análisis predictivo, búsqueda inteligente de información y copilotos para equipos internos. En contraste, los agentes completamente autónomos que toman decisiones críticas sin supervisión humana aún se encuentran en una fase de maduración, especialmente en entornos altamente regulados.

Una “segunda ola” de IA más especializada

La llamada segunda ola de la IA generativa traerá modelos menos genéricos y más enfocados en las necesidades de cada sector. En banca, permitirá una atención más personalizada y una mejor gestión del riesgo; en retail, experiencias de cliente más relevantes y operaciones más eficientes; y en gobierno, trámites más simples y una atención ciudadana más accesible.

Impacto en las personas: menos tareas repetitivas, más valor

Las tareas que están siendo reemplazadas más rápido son las repetitivas y de alto volumen: atención de primer nivel, clasificación de documentos, generación de contenidos estándar y procesos administrativos. “La IA no viene a reemplazar a las personas, sino a potenciar su trabajo. Quienes aprendan a convivir con ella tendrán más oportunidades de crecimiento”, enfatiza Quintero.

Entre los principales retos que persisten en Colombia están:

  • La idea de que la IA es una solución mágica.
  • Los temores sobre la privacidad y seguridad de los datos.
  • La falta de una estrategia clara.
  • La subestimación del cambio cultural que implica su adopción.

Por esta razón, antes de aprobar un proyecto de IA, es importante que los líderes se pregunten qué problema concreto buscan resolver, con qué datos, cómo medirán el valor generado, qué riesgos existen y quién será responsable de operar y evolucionar la solución.

En el mediano plazo, la IA será parte estándar de la operación empresarial en Colombia. En el largo plazo, el país verá modelos más especializados, mayor regulación y una competencia cada vez más basada en capacidades de datos e inteligencia. “La IA será una infraestructura clave para el desarrollo empresarial y social del país”, concluye Quintero.