El desarrollo de videojuegos es una industria en constante crecimiento y evolución, que abarca desde la creación de juegos móviles simples hasta experiencias inmersivas en realidad virtual.

El mercado mundial de los videojuegos sigue consolidándose como uno de los más dinámicos de la economía digital. Según Midia Research, se estima que en 2025 alcanzará un valor de USD 236.900 millones, mientras que Precedence Research proyecta un escenario más optimista de USD 303.470 millones, con expectativas de crecimiento sostenido en los próximos años.

Dado este panorama prometedor y en el marco del Día Mundial del Videojuego, celebrado el próximo 29 de agosto, Norberto Cristancho, director del programa de Ingeniería Multimedia de UCompensar, resalta que este dinamismo no solo impacta a las grandes potencias, sino que también abre nuevas oportunidades para países emergentes en la industria, como Colombia.

La industria de los videojuegos en Colombia

De acuerdo con ProColombia, actualmente, más de 30 estudios desarrollan y exportan videojuegos desde Colombia, lo que posiciona al país como un referente en la región. En total, cerca de 80 empresas conforman este ecosistema, concentradas principalmente en Bogotá, Medellín y Cali.

Un factor decisivo para esta consolidación es la política pública. Colombia cuenta con una de las estructuras de producción audiovisual más sólidas de América Latina, que ahora se extiende también a los servicios de videojuegos subcontratados. Gracias a este esquema, los proyectos extranjeros que contraten servicios audiovisuales y logísticos (como hotelería, alimentación y transporte) en el país, pueden acceder a una devolución de impuestos equivalente al 35 % de sus gastos.

Este incentivo ya ha mostrado resultados: 126 producciones de 10 países se han beneficiado del crédito fiscal transferible del 35 %, atrayendo a 49 productoras internacionales y generando una inversión superior a los USD 638 millones en Colombia.

¿Qué deben aprender los jóvenes que aspiran a trabajar en esta industria?

Al respecto, Norberto Cristancho precisa que “el ingeniero multimedia, en este caso, se encarga de aprender todo el proceso de desarrollo, incluyendo la programación, que es la parte que no vemos del videojuego. Además, adquiere conocimientos en diseño, animación, realidad virtual, y realidad mixta, así como en la edición de audio”, Así las cosas, el desarrollo de videojuegos exige un perfil interdisciplinario. Algunas de las principales áreas de formación son:

Programación y software: la base del desarrollo de videojuegos está en dominar lenguajes como C++, C# y Java, aplicados en motores como Unity y Unreal Engine. También es clave comprender la arquitectura de sistemas e integrar elementos como gráficos, físicas y sonido.

Diseño de videojuegos: implica definir la jugabilidad, crear niveles atractivos y mantener al jugador inmerso en experiencias equilibradas y desafiantes.

Diseño gráfico y animación: con herramientas como Blender, Maya o Photoshop, los futuros profesionales crean personajes, entornos y efectos visuales, además de dominar la animación en 2D y 3D para lograr movimientos fluidos y realistas.

Realidad virtual y aumentada: la VR y la AR ofrecen experiencias inmersivas que exigen un enfoque especial en diseño y programación, con tecnologías como Oculus Rift y HoloLens.

Audio y sonido: el componente sonoro es esencial para la experiencia del jugador, por lo que se requiere aprender sobre edición, efectos y música con programas como Pro Tools o Ableton Live.

Trabajo en equipo y gestión: el desarrollo de videojuegos es un proceso colaborativo que demanda habilidades de comunicación, organización y uso de herramientas de gestión de proyectos como Jira o Trello.