Cada año, cerca de 524.000 nuevos profesionales se gradúan en Colombia, según cifras del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES). La cifra confirma que el país avanza en el acceso a la universidad, pero abre una pregunta clave: ¿está el mercado laboral en condiciones de absorber ese talento, y están esos profesionales realmente preparados para las transformaciones tecnológicas que ya están redefiniendo sus disciplinas?
El desafío ya no está solo en graduar más profesionales, sino en garantizar que su formación continúe vigente frente a un entorno productivo que evoluciona a mayor velocidad que los planes de estudio tradicionales. La inteligencia artificial, la automatización y la transformación digital están reconfigurando competencias y perfiles laborales en prácticamente todos los sectores, lo que exige a las instituciones de educación superior repensar no sólo qué enseñan, sino cómo acompañan a sus egresados una vez terminan la carrera.
En este contexto, CEF.- UDIMA impulsa una propuesta educativa orientada a que la formación no finalice con la obtención de un título de pregrado. Su modelo promueve el aprendizaje permanente mediante programas de especialización, maestrías y formación continua que integran el desarrollo de competencias técnicas y habilidades clave como liderazgo, gestión empresarial, innovación, transformación digital y toma de decisiones estratégicas, permitiendo que los profesionales continúen desarrollando su perfil sin abandonar sus responsabilidades laborales o familiares.
La institución identifica como uno de los principales retos de la educación superior reducir la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral. En un contexto donde las organizaciones demandan profesionales con competencias en liderazgo, innovación, adaptación al cambio y uso de nuevas tecnologías, la universidad responde con un modelo educativo flexible que permite continuar la formación sin dejar de trabajar, mediante el acompañamiento permanente del profesorado, contenidos actualizados y programas alineados con las áreas de mayor demanda profesional.
“La tecnología debe ser una herramienta para potenciar el aprendizaje, pero nunca reemplazará el valor de una formación de calidad basada en el acompañamiento docente, el pensamiento crítico y el desarrollo de competencias que permitan a los profesionales liderar la transformación de las organizaciones”, afirma Joaquín Espallargas Iberni, CEO de CEF.- UDIMA.
Actualmente, la oferta académica se concentra en áreas como inteligencia artificial, transformación digital, empresa, educación, salud y ciencias jurídicas. Además de la formación, sus programas buscan desarrollar capacidades relacionadas con el liderazgo, la gestión del cambio, la resolución de problemas complejos y el uso estratégico de herramientas tecnológicas, competencias que hoy son determinantes para el desarrollo profesional.
Actualmente, la universidad cuenta con 3.390 estudiantes activos de grado (pregrado), 5.271 estudiantes de máster y 16.000 alumnos en títulos propios, además de más de 650.000 egresados. Como parte de su expansión en Latinoamérica, la institución fortalece su presencia en Colombia y Perú, consolidando su posicionamiento en la región.
Asimismo, cuenta con 254 estudiantes extranjeros activos en programas de grado y 1.009 en programas de máster, procedentes principalmente de Colombia, República Dominicana y Perú. Su crecimiento sostenido y las alianzas con empresas y entidades de la región han permitido impulsar una formación orientada a la aplicación práctica del conocimiento, favoreciendo que sus egresados asuman cargos de liderazgo, lideren procesos de transformación digital y amplíen sus oportunidades profesionales.
De cara al futuro, la universidad considera que la educación superior será cada vez más flexible, personalizada e internacional, y que la actualización permanente dejará de ser un valor agregado para convertirse en una condición indispensable para el crecimiento profesional y la competitividad de las organizaciones.
“La educación superior ya no puede medirse únicamente por el número de títulos que entrega, sino por su capacidad de transformar vidas y generar impacto en la sociedad. Formar mejores profesionales significa también contribuir al desarrollo de empresas, instituciones y países”, concluye Joaquín Espallargas Iberni.
En un entorno donde las profesiones evolucionan a gran velocidad y las organizaciones requieren perfiles cada vez más especializados, el aprendizaje permanente se consolida como un factor clave para el desarrollo del talento. En ese escenario, los modelos educativos flexibles y conectados con las necesidades del sector productivo seguirán siendo determinantes para fortalecer la competitividad de los profesionales y contribuir al crecimiento de Colombia y Latinoamérica.





