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Jóvenes, delgados y deportistas también pueden tener colesterol alto 

Cardiovascular disease CVD, Asian doctor holding human anatomy model for learn and treat heart disease.

La dislipidemia, que se refiere a la alteración en los niveles de colesterol y triglicéridos, es un tema prioritario de salud pública. A pesar de los avances médicos, en Colombia el 55% de los pacientes que padecen esta alteración en sus lípidos no están bien controlados y no logran alcanzar sus metas de control. Incluso en pacientes con enfermedad coronaria establecida es decir infartos previos, cerca del 29% permanece fuera de objetivos terapéuticos. Esta estadística invita a desmitificar creencias populares y comprender que el manejo de estas grasas va mucho más allá de un tema de peso o simple voluntad.

La Dra. Yenifer Suárez, jefe del servicio de medicina interna y clínicas médicas de Clínica La Colina, señala que los lípidos altos suelen ser completamente asintomáticos; de hecho, cuando un paciente finalmente experimenta síntomas, usualmente es porque ya está enfrentando un evento cardiovascular importante como un infarto o un ACV (accidente cerebrovascular). “El colesterol es un factor de riesgo que es acumulativo. Si yo no hago algo antes para corregirlo, es muy probable que yo, en mi control de 30 años, tenga un riesgo mucho más alto de sufrir un infarto o un ACV,” puntualiza la Dra. Suárez.

Tres mitos frecuentes sobre los lípidos y la salud cardiovascular

Para educar y prevenir, es vital derribar las narrativas erróneas que rodean el cuidado de nuestro corazón y arterias:

La regla del 70/30: ¿De dónde vienen realmente nuestras grasas?

Una de las confusiones más grandes de la población es el origen de estas sustancias. La Dra. Suárez aclara que no es adecuado clasificar al colesterol simplemente como “bueno o malo”, sino entender que el exceso de colesterol, especialmente el LDL, es el que incrementa el riesgo.

Más allá del colesterol tradicional: la lipoproteína(a) y el riesgo oculto

Hoy en día, la ciencia médica nos demuestra que es indispensable ir un paso más allá del perfil lipídico convencional para salvar vidas. Partículas como la lipoproteína(a), conocida como Lp(a) y las apolipoproteínas son fundamentales en el diagnóstico, la estratificación y el seguimiento del paciente. Estas moléculas tienen un componente genético muy fuerte y están íntimamente asociadas al “riesgo cardiovascular residual”, es decir, ese peligro latente que persiste en el organismo a pesar de tener los niveles de colesterol tradicional bajo control.

La Lp(a) es estructuralmente muy similar al colesterol LDL, pero contiene una proteína adicional llamada apolipoproteína(a). Esta particularidad la hace doblemente perjudicial: no solo favorece la aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias), sino que aumenta la tendencia inflamatoria y trombótica (formación de coágulos). Al tener un origen principalmente genético, sus niveles suelen mantenerse muy estables durante toda la vida, razón por la cual la recomendación internacional es que toda persona se la mida al menos una vez en la vida.

Identificar esta alteración a tiempo es vital, dado que los pacientes con la Lp(a) elevada pueden presentar eventos cardiovasculares tempranos, incluso si sus niveles de colesterol general no parecen tan altos. Este escenario requiere un control muchísimo más estricto y agresivo de sus otros factores de riesgo. Por su parte, el monitoreo riguroso de las apolipoproteínas se ha consolidado como un marcador indispensable para evaluar y frenar este riesgo cardiovascular residual en cada individuo, de manera personalizada.

Los riesgos de consultar al “Dr. ChatGPT”

Con la facilidad tecnológica actual, algunas personas están cargando sus resultados de laboratorio en herramientas de Inteligencia Artificial para recibir interpretaciones rápidas y evitar la consulta clínica. Como especialista, la Dra. Suárez es clara frente a esta tendencia: “Siempre hay que revisar la información de ChatGPT porque eso es inteligencia artificial y lo que hace es tomar información que está en todo el internet y te da a ti respuestas que probablemente no están totalmente comprobadas y no tienen método científico que es como debemos actuar los médicos”. La dislipidemia deja de ser un tema silencioso cuando se entiende su verdadero alcance: una condición altamente frecuente, muchas veces invisible y fuertemente influenciada por factores genéticos, metabólicos y de estilo de vida. En un contexto donde más de la mitad de los pacientes en Colombia no logra controlar adecuadamente sus niveles de colesterol y triglicéridos, el reto no es sólo médico, sino también cultural. Derribar mitos, comprender el origen real de estas grasas y acudir a información confiable se vuelve clave para prevenir eventos cardiovasculares que, en muchos casos, llegan sin aviso. En salud cardiovascular, actuar a tiempo no es una opción: es la diferencia entre la prevención y la urgencia. 

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