En este 2026, la organización de las finanzas personales se convierte en un paso clave para quienes buscan hacer crecer su dinero tras una temporada de altos gastos como el cierre de año y la Navidad. Más allá de recuperar el equilibrio financiero, este momento representa una oportunidad para planificar, invertir de manera informada y tomar decisiones conscientes que permitan fortalecer el ahorro y proyectar objetivos económicos a mediano y largo plazo.
Según explica Emiro Stig Romero, director de Finanzas y Negocios Internacionales de UCompensar, el primer paso antes de invertir es ordenar las finanzas personales. Tener claridad sobre ingresos, gastos fijos y capacidad real de ahorro permite tomar decisiones más racionales y evitar que estos recursos se diluyan en consumos de corto plazo, especialmente en un país donde, según datos del Banco de la República, solo el 8 % de las personas ahorra con un objetivo de inversión. “Invertir sin organización previa suele llevar a frustraciones o pérdidas que se podrían evitar”, señala.
El experto destaca que herramientas sencillas, como la elaboración de un presupuesto mensual o la aplicación de reglas de distribución del ingreso -por ejemplo, separar una parte para ahorro e inversión-, ayudan a generar disciplina financiera. Este hábito resulta clave no solo para invertir ahorros voluntarios o tipo cesantías, sino para sostener cualquier estrategia a largo plazo. De acuerdo con el académico, esto debes tener en cuenta para empezar a invertir tu dinero.
Definir el perfil de riesgo antes de invertir
Uno de los errores más frecuentes es invertir sin conocer el nivel de riesgo que se está dispuesto a asumir. Romero explica que cada persona tiene un perfil distinto, influenciado por factores como la edad, la estabilidad laboral, las responsabilidades familiares y los objetivos financieros. No es lo mismo invertir pensando en un gasto próximo que hacerlo con una visión de diez o quince años.
Para perfiles conservadores, existen alternativas como cuentas de ahorro, CDT, bonos o fondos cotizados en bolsa -ETFs- de bajo riesgo, que priorizan la protección del capital y ofrecen mayor previsibilidad. Estos instrumentos suelen ser adecuados para personas que buscan liquidez o que desean destinar sus ahorros a objetivos cercanos, como educación, vivienda o contingencias.
En perfiles moderados, los fondos de inversión y carteras colectivas permiten diversificar el dinero entre distintos activos, combinando renta fija y renta variable. Esta diversificación ayuda a mitigar riesgos y a obtener rendimientos superiores a los instrumentos tradicionales, sin requerir un seguimiento constante por parte del inversionista.
Para quienes están dispuestos a asumir mayores riesgos, existen opciones como acciones locales e internacionales o activos digitales, que pueden ofrecer retornos más altos, pero también una mayor volatilidad. En estos casos, el experto recomienda informarse, comenzar con montos controlados y no comprometer recursos destinados a necesidades esenciales.
Plataformas digitales y nuevas opciones de inversión
“En los últimos años, la tecnología ha transformado la forma en que las personas acceden a productos financieros. Hoy, a través de plataformas digitales y fintech, es posible invertir en la bolsa colombiana, fondos, ETFs e incluso en mercados internacionales desde el celular”, afirma Romero, destacando que estas herramientas han democratizado la inversión, pero también exigen mayor responsabilidad por parte de los usuarios, como verificar que estén reguladas por la Superintendencia Financiera de Colombia.
“Es fundamental revisar que las plataformas estén reguladas, entender cómo funcionan, cuáles son las comisiones y qué nivel de riesgo se asume”, advierte. En el caso de inversiones más volátiles, como acciones internacionales o criptoactivos, la recomendación es comenzar con montos pequeños, informarse constantemente y no comprometer recursos que sean necesarios para gastos esenciales.
Finalmente, el directivo también subraya la importancia de la educación financiera continua. Invertir no debe verse como una apuesta rápida, sino como un proceso de aprendizaje progresivo, en el que se gana experiencia y se ajustan las decisiones con el tiempo.
