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El tiempo en pantalla crece y la eficiencia energética se vuelve clave

El uso intensivo del smartphone ya no es la excepción, sino la regla. Streaming en alta definición, gaming, videollamadas, multitarea y ahora inteligencia artificial ejecutándose directamente en el dispositivo están elevando de forma significativa la demanda energética.

Hoy, el rendimiento ya no se mide solo en velocidad o capacidad de procesamiento, sino en cuánta energía se necesita para ejecutar cada tarea. Esto ha impulsado avances en varios niveles: desde procesos de fabricación más pequeños (nanómetros) que reducen el consumo por transistor, hasta arquitecturas heterogéneas que distribuyen inteligentemente las cargas entre CPU, GPU y unidades especializadas como las APUs para inteligencia artificial.

En paralelo, la llegada de la IA en el edge es decir, ejecutándose directamente en el dispositivo y no en la nube está redefiniendo la ecuación energética. Si bien estas capacidades requieren alto poder de cómputo, también permiten procesar datos de forma local, reduciendo latencia y consumo asociado a la conectividad, siempre que estén optimizadas correctamente.

“Hoy la duración de la batería no depende solo del tamaño, sino de qué tan inteligente es el dispositivo para gestionar cada proceso. La optimización energética es clave para acompañar el ritmo real de las personas”, señala Patricia Velásquez Martínez, Directora Adjunta para Colombia y Centroamérica de MediaTek

En este escenario, MediaTek está apostando por plataformas que integran gestión dinámica de energía, aceleradores de IA y optimización térmica en tiempo real, logrando que el dispositivo adapte su consumo según el tipo de uso. Por ejemplo, no demanda la misma energía una videollamada que un proceso de IA generativa o un videojuego, y los sistemas más avanzados ya son capaces de asignar recursos de forma inteligente para maximizar eficiencia sin comprometer la experiencia.

El impacto de esta evolución va más allá de la batería. Una mayor eficiencia energética también significa menos generación de calor, mayor estabilidad en el rendimiento sostenido y una vida útil más prolongada del dispositivo, factores clave en mercados como América Latina, donde el smartphone es el principal centro de la vida digital.

En un mundo donde todo ocurre en tiempo real, la eficiencia energética deja de ser una característica técnica y se convierte en el habilitador silencioso de la experiencia digital.
Porque hoy, más que nunca, no se trata solo de cuánto dura la batería sino de qué tan inteligentemente se usa cada porcentaje.

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